LEYENDAS EN VENEZUELA
Leyendas en Venezuela
La sayona
Sin duda se trata de la leyenda más popular en Venezuela. Cuenta la historia de Melisa, una hermosa mujer casada con un buen hombre que era incapaz de hacerle daño. Ambos tenían un bebé de 9 meses.
Melisa acostumbraba bañarse en el río, descubierta por un individuo malintencionado que la espiaba muy a menudo.
Un día Melisa se percató de que estaba siendo espiada, y preguntó al individuo por qué lo hacía. Éste para excusarse, le mintió diciendo que quería advertirle que su esposo le era infiel con su propia madre. Melisa le creyó y salió corriendo a su casa, y muerta de celos, incendió la casa con su marido y el bebé dentro.
Acto seguido se dirigió a casa de su madre a reclamarle la infidelidad, la cual le dijo que aquello no era cierto. Ella la atacó hasta matarla y antes de morir la otra mujer exclamó: “Jamás te mentí y tú cometiste el peor pecado, por lo que yo te condeno, sayona”.
La palabra Sayona se refiere al atuendo o batola (saya) blanca que usa la mujer. Las historias relatan que suele aparecerse a hombres mujeriegos, en forma de mujer seductora, o bien un animal común.
Al seducirlos, pedirles un cigarrillo, cambia su aspecto por uno horrendo de afilados dientes, y sus victimas mueren horrorizadas o huyen despavoridas.
Sin duda se trata de la leyenda más popular en Venezuela. Cuenta la historia de Melisa, una hermosa mujer casada con un buen hombre que era incapaz de hacerle daño. Ambos tenían un bebé de 9 meses.
Melisa acostumbraba bañarse en el río, descubierta por un individuo malintencionado que la espiaba muy a menudo.
Un día Melisa se percató de que estaba siendo espiada, y preguntó al individuo por qué lo hacía. Éste para excusarse, le mintió diciendo que quería advertirle que su esposo le era infiel con su propia madre. Melisa le creyó y salió corriendo a su casa, y muerta de celos, incendió la casa con su marido y el bebé dentro.
Acto seguido se dirigió a casa de su madre a reclamarle la infidelidad, la cual le dijo que aquello no era cierto. Ella la atacó hasta matarla y antes de morir la otra mujer exclamó: “Jamás te mentí y tú cometiste el peor pecado, por lo que yo te condeno, sayona”.
La palabra Sayona se refiere al atuendo o batola (saya) blanca que usa la mujer. Las historias relatan que suele aparecerse a hombres mujeriegos, en forma de mujer seductora, o bien un animal común.
Al seducirlos, pedirles un cigarrillo, cambia su aspecto por uno horrendo de afilados dientes, y sus victimas mueren horrorizadas o huyen despavoridas.
El silbón
El silbón es una de las leyendas más populares del folklore venezolano, ambientada en los llanos. Ha sido tema de numerosas creaciones musicales muy difundidas en el país. Se origina con la historia de un joven toñeco (malcriado) que insistía a su padre para que cazara a un venado, ya que quería comer sus vísceras.
Así, un día el padre salió de cacería, pero al tardar demasiado, el joven salió en su búsqueda. Al encontrarlo, y darse cuenta que no había cazado nada, lo mató y lo destripó, llevando sus vísceras a la casa.
Entregó las tripas a su madre y ésta las puso a cocer. Al pasar las horas y notar que no se ablandaban, empezó a sospechar. Al interrogar a su hijo, éste confesó el asesinato. La madre lo maldijo, su hermano lo mandó a azotar y le arrojó picante en las heridas.
Se dice que recordar y narrar su sufrimiento libra al oyente de su aparición. Este espíritu errante se aparece en las noches oscuras de mayo a los caminantes que van de fiesta en el llano con ropas rasgadas y silbando unas notas musicales las cuales.
Al aparecerse, golpea a sus víctimas y las aterroriza, a veces hasta la muerte. Una de las versiones más populares es la de Juan Hilario, la cual puede contarse como una leyenda más del folklore.
El silbón es una de las leyendas más populares del folklore venezolano, ambientada en los llanos. Ha sido tema de numerosas creaciones musicales muy difundidas en el país. Se origina con la historia de un joven toñeco (malcriado) que insistía a su padre para que cazara a un venado, ya que quería comer sus vísceras.
Así, un día el padre salió de cacería, pero al tardar demasiado, el joven salió en su búsqueda. Al encontrarlo, y darse cuenta que no había cazado nada, lo mató y lo destripó, llevando sus vísceras a la casa.
Entregó las tripas a su madre y ésta las puso a cocer. Al pasar las horas y notar que no se ablandaban, empezó a sospechar. Al interrogar a su hijo, éste confesó el asesinato. La madre lo maldijo, su hermano lo mandó a azotar y le arrojó picante en las heridas.
Se dice que recordar y narrar su sufrimiento libra al oyente de su aparición. Este espíritu errante se aparece en las noches oscuras de mayo a los caminantes que van de fiesta en el llano con ropas rasgadas y silbando unas notas musicales las cuales.
Al aparecerse, golpea a sus víctimas y las aterroriza, a veces hasta la muerte. Una de las versiones más populares es la de Juan Hilario, la cual puede contarse como una leyenda más del folklore.
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